Una rosa del cielo

Santa Rosa de Lima 01 12

En la fiesta de Santa Rosa de Lima, Patrona de América, ofrecemos algunos pincelazos de su angelical vida, relacionados con su continua oración y sus ansias de evangelización.

Siendo Rosa de unos cinco años, empezó a tener oración vocal, repitiendo constantemente: Jesús sea bendito y sea con mi alma. Amén. Esta oración, repetida noche y día, la hacía vida de su vida.
El padre Diego Martínez, jesuita y uno de sus confesores, declara que entre otros ejercicios que tenía era el de agradecimiento y reconocimiento a Dios Nuestro Señor y cada día decía tres mil veces estas palabras: “Gracias a Dios”. Mil a la madrugada, mil a mediodía y mil por la noche. Y cada diez veces decía un “Gloria al Padre”, que eran 300 “Gloria al Padre” y esto acordándose del ser infinito de Dios y de sus infinitas perfecciones y de los infinitos beneficios que de su mano había recibido…Y (también) usaba de estas palabras: “Glorificado sea Jesucristo y Él sea con mi alma”. Y otras veces decía: “Glorificado sea Dios y Él sea con mi alma”. Y esto con tanta continuación interior que obra ninguna exterior ni hablar le impedía que dejase de repetir las dichas palabras. Y, por este medio, alcanzó grande perfección y singulares favores de Dios Nuestro Señor.
A su confesor Juan de Lorenzana le dijo: a cada puntada que doy con la aguja, hago alguna especial alabanza a Nuestro Señor.

El padre Luis de Bilbao declara que tenía grandísima caridad para con los prójimos, compadecíase mucho de sus necesidades corporales y espirituales y, muchas veces, este testigo le pidió encomendase a Dios algunas necesidades y con tanta liberalidad repartía de sus buenas obras, ayunos, disciplinas, oración y otras obras, como si en esto no diese nada; de manera que siempre ofrecía más de lo que se le pedía. Hacía oración especial por el estado de la Iglesia católica, por las almas del purgatorio, por la conversión de los infieles y pecadores y, muy en especial, por esta ciudad de Lima, a quien tenía grande amor por ser su patria. Tenía tan grande deseo de la conversión de las almas que muchas veces le decía a este testigo: Procure convertir almas y ganarlas para Dios, no predique curiosidades.
A fray Antonio Rodríguez, le decía: Padre, pues le ha hecho Dios predicador, no gaste el tiempo en conceptos y flores, sino en persuadir virtudes y disuadir vicios, porque por estos caminos se ganan muchas almas para Dios... Si yo fuera predicador, iría descalza con un cilicio y un Cristo de noche y de día, dando voces por las calles para que mi Dios no fuese ofendido.
Les decía a sus confesores: ¡Oh, quién fuese hombre sólo para ocuparme en la conversión de las almas! Y así exhortaba a todos los predicadores para que convirtiesen muchas almas y que fuesen a reducir a Dios a los indios idólatras de esta tierra y que pusiesen en esto el blanco de sus estudios. Y concertó con uno de sus confesores que le diese él la mitad de las almas que por sus sermones convirtiese y que ella le ofrecía la mitad de todas las obras buenas que hiciese. Y esto lo hizo la santa para aficionarle a que sólo se ocupase en este ejercicio.

Fuente: P. Ángel Peña O.A.R., Santa Rosa de Lima, la alegría de Dios

Fiesta de Santiago Apóstol

Santiago el Mayor 01 01

El protomártir de los apóstoles, Santiago el Mayor, luz y patrón de las Españas, fue natural de Galilea, hijo de Zebedeo y de María Salomé, hermano mayor de San Juan Evangelista y primo de Jesucristo según la carne. Fueron ambos hermanos pescadores, y andando el Señor a la ribera del mar de Galilea, violes en un navío con su padre Zebedeo, remendando las redes, y los llamó, y ellos dejando al punto las redes y a su padre, le siguieron. Mudóles después el Señor su nombre y por su ardoroso celo los llamó Boanerges que quiere decir hijos del trueno.

Refiere el Evangelista san Lucas que viendo los dos hermanos Santiago y Juan que los samaritanos no querían hospedar al Señor, le dijeron: “¿Quieres que hagamos bajar fuego del Cielo que abrase a esta gente?”, mas Jesús les respondió: “No sabéis de qué espíritu sois”;dándoles a entender que Él no había venido a dar la muerte a los pecadores, sino a morir por ellos para darles la Vida Eterna.
En otra ocasión la madre de estos dos hermanos se atrevió a pedirle que en su reino hiciese que el uno de ellos se sentase a su diestra y el otro a la siniestra; mas el Señor les dijo: “No sabéis lo que pedís”; porque pedían dignidad temporal. Preguntóles si podrían beber el cáliz que Él mismo había de beber; y como respondiesen animosos que sí, el Señor les profetizó que en efecto lo beberían, y padecerían el martirio por su amor.

Después de la Ascensión de Jesucristo predicó Santiago en Jerusalén y en Samaría; y habiendo los judíos apedreado y muerto a San Esteban, y levantándose aquella gran tempestad en Jerusalén contra la Iglesia, el Santo Apóstol vino a España y convirtió algunos a la fe.
Llegado Santiago a Zaragoza, salió una noche con sus discípulos a orillas del Ebro a orar, y la Reina de los Ángeles, que aún vivía, se le apareció sobre una columna o pilar de jaspe, y le dijo: “En este mismo lugar labrarás una iglesia en mi nombre, porque desde ahora tomo esta nación debajo de mi amparo.”
Volvió después el santo Apóstol a Jerusalén donde los judíos le echaron una soga a la garganta y acudiendo los soldados le prendieron y llevaron delante del rey Herodes, el cual por dar contento al pueblo le mandó degollar.

Oración
Santifica Señor y guarda a tu pueblo para que, amparado bajo la protección del bienaventurado Apóstol Santiago, te agrade con sus virtuosas costumbres y te sirva en paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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